Valorar el arte es cuidar sus instrumentos
El mayor peligro es la humedad o sequedad extremas y , sobre todo, el paso brusco de un ambiente húmedo a otro muy seco; la evaporación rápida de la humedad puede ocasionar rajas, por muy curada que esté la madera.
Cualquier tipo de calefacción crea un ambiente en extremo seco, lo que se puede contrarrestar colocando cerca del instrumento un pequeño recipiente con agua, cuya evaporación impida esta sequedad de ambiente.
Uno de los peligros de la humedad excesiva es que pueda reblandecer y estropear las colas, causando despegaduras.
Hay que tener en cuenta que toda madera es un material higroscópico, que adquiere o expele humedad fácilmente, según sea húmedo o seco el ambiente que la rodea. Lo recomendable es mantener el instrumento entre el 50 y 60 % de humedad relativa del aire, lo que se puede comprobar por medio de un higrómetro bien regulado; de esta forma permanece inalterable.
Por debajo del 50 % hay peligro de rajaduras, endurecimiento de la pulsación y sobresalen las puntas de los trastes. Por encima del 60 % hay pérdida de sonido, riesgos de despegaduras y reducción de la pulsación adecuada, produciendo ceceos.
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